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Entrevista / Jubany un soldado del glamour |
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05/11/08 -
Por: Maira La Loca |
Un músico excéntrico, la cara del pop y el
glamour de Rosario nos brindó una entrevista exclusiva previo a su show
de este viernes en el Dixon. Pablo Jubany nos contó sobre su trabajo
musical, algo de su vida personal y las influencias que lo marcaron y
marcaran como un artista de talla extrasensorial.

¿Cómo definirías a Jubany, en tanto
agrupación musical, y como persona?
“Jubany” no es una agrupación musical,
aunque hay un grupo de personas que están involucradas de manera más o
menos permanente en el proyecto. Hoy por hoy esas personas son Cute
D’Ignoti, compañero en la guitarra desde hace casi una década, y en
menor medida, Juan Oliva, que vive en Capital y viene siempre que puede.
Si bien es cierto que en el último año intenté generar una dinámica más
de grupo con la gente que viene trabajando conmigo desde hace un tiempo,
lamentablemente (o no) caí en la cuenta que eso no alivianaba la carga
si no que, por el contrario, entorpecía cualquier tipo de procedimiento;
por lo tanto los únicos músicos que han estado siempre y que son
fundamentales en la estética musical de la propuesta son Cute y Juan, en
guitarra y piano, respectivamente.
En lo que hace a la persona, nada que yo
diga sería decoroso. Soy un músico de rock y tengo algunos talentos en
otras disciplinas. Poseo una perspectiva que merece ser atendida. No
haría lo que hago si no creyera que hay algo que yo tengo que está
haciendo falta.
Ya que te encargas de casi todo. ¿Se podría
definirte como omnipotente musicalmente?
Sí. Mi música se ha visto enormemente
enriquecida por las características individuales de algunos de los
chicos, pero lo cierto es que tengo este problema de que las cosas me
vienen de golpe. Con un criterio estético tan establecido como el
esqueleto mismo de la canción. Me es imposible separar los arreglos de
los otros elementos de un tema, digamos letra, melodía y armonía. Por
eso es que en la mayoría de los casos, cada nota de cada uno de los
instrumentos fue colocada allí por mí mismo, lo cual ha hecho que mucha
gente me plantee la posibilidad de considerar ver qué es lo que la banda
podía aportar a mis temas.
Aun así, a lo largo de los años, los
aportes de los músicos han sido incontables. JAE, por ejemplo, desde la
batería definió en gran parte el sonido de la banda. Es muy particular
lo que pasó con Cute, porque, además de haber colaborado con arreglos
para muchas partes que yo apenas esbozaba (pienso en el final de Oda a
La Desesperanza, o el estribillo de No Puedo Evitar), desarrolló un
estilo para el cual yo escribo especialmente. Dicho de otra manera, a
pesar de ser yo quien escriba los arreglos, hay un solo guitarrista que
yo conozca en este país que los puede tocar y ese es él. Digamos que en
su capacidad de plasmar y la mía de transmitir reside el sonido de la
banda. Con Juan en el piano pasa algo parecido.
"Traidores", "Ella no entiende nada" y
"Gran momento". ¿Por qué la elección de esas tres canciones, qué tienen
en común?
La elección de esas tres canciones que
están en el promo que te pasé no es arbitraria, pero tampoco tan
obsesivamente cuidada. Fueron elegidas, es cierto, pero también ocurre
que es parte del material más acabado del que dispongo hoy por hoy. Al
mismo tiempo, supongo que esto último tampoco es casual.
¨Traidores¨, es la canción más perfecta de
cuantas he escrito, como creo también que es una de las más perfectas
del pop en castellano en general; sería necio de mi parte no hacer
cuanto esté a mi alcance para hacer que se conozca. Además, constituye
mi obra más representativa, letrística, musical y sónicamente hablando.
Aun así, no me gustaría que todos mis temas fueran como Traidores.
¨Ella…¨, es un tema de rock que posee una
serie de elementos que lo hacen muy contemporáneo y elegante, dos
cualidades que yo suelo perseguir. La combinación de un riff de guitarra
complejo y original (algo que pasados 50 años de rock y habiendo tantos
riffs no es fácil de conseguir) con un groove medio disco, las cuerdas y
los sintes, hace de esta canción un producto muy idiosincrásico y
singular.
Con ¨Gran Momento¨, me pasa algo muy
particular: esa canción ha logrado conmoverme como sólo lo habían hecho
hasta ese momento algunas canciones ajenas. Alguna noche, no mucho
después de terminarla, la escuché medio drogado y no pude evitar verme
tocado por la descripción que, justamente, hace de la angustia que
genera el uso de la cocaína mientras se espera con ansias otro tipo de
satisfacción más completa. Es extraño, porque si bien en lo literal y
concreto no puedo decir que la letra sea representativa de mi vida y mis
costumbres cotidianas, lo cierto es que siento como que en esa canción
desaparece muy intermitentemente la distancia que yo establezco entre mi
obra y lo que pienso o siento realmente .Me parece que Gran Momento es
La Balada, con mayúsculas, que el indie argentino necesitaba pero no
tenía. Hasta ahora.
Tocaste en varios escenarios a lo largo de
tu carrera. ¿Qué experiencias adquiriste y qué pensas que ganaste?
Cuando “solté” mi proyecto solista en la
Lavardén en agosto de 2000, subí al escenario, si mal no recuerdo, con
la misma convicción que ahora. Había habido un aprendizaje previo muy
intenso, aunque más no sea pensando en cómo iba a ser. Me da la
sensación de que siempre fue igual para mí, supongo que porque siempre
compuse (no sé si) un personaje, pero sí una personalidad escénica, por
lo tanto no tuve que tomarme el trabajo de acostumbrar a Pablo Jubany,
como persona, a la experiencia del escenario. Aun así, estoy seguro que
este proceso ocurrió y debe ser notable para los demás, por más que mi
conciente trate de suprimirlo para que yo pueda seguir conservando la
idea de que siempre fui brillante y nunca necesité aprender.
¿Cómo es y cómo querés que sea la relación
con tu público?
Siempre tuve muy claro que la relación con
el público tiene que ser nula. Me parece que pretender lo contrario es
disfrazar completamente la realidad a partir de la demagogia y, como ya
sabemos, la demagogia es definitivamente antiestética y autoindulgente.
Entiendo que el pop y el rock tienen todo que ver con la instalación en
la gente de ilusiones y fantasías, pero éstas deberían ser mucho más
ricas e imaginativas que la falsa convicción de que sus ídolos son como
ellos. Aun cuando una banda está haciendo el under y agradecen a todos
sus amigos uno por uno, en realidad están trabajando para ser distintos
a ellos, los que están abajo del escenario. Si no, no aspirarían a ser
estrellas de rock, como todos aquéllos que arman una banda.
Aun así, creo que hay que conservar cierta
perspectiva con respecto a las situaciones y los contextos. Durante este
año estuve haciendo una serie de gigs de más bajo perfil en los cuales
desarrollé otro grado de interacción con el público, debido justamente a
la naturaleza de este tipo de shows más íntimos. De todas maneras, es
algo que logré hacer desde la ironía, si no, prefiero no hacerlo.
"Los favortis de Jubany", seguramente
son parte tu influencia musical. ¿Por qué la decisión de compartirlo con
el mundo a tarvés de un blog?
En realidad ese pobre blog está abandonado,
lo cual es una lástima ya que interesó a mucha gente. Esto, claro, no es
definitivo. Espero este mes poder retomarlo.
Claramente se trata de discos que me han
influido. La decisión de compartirlos con los demás surge a partir de la
idea de que quizás ayude a algunos a lograr una comprensión más cabal de
lo que yo hago. Yo tuve una educación dentro del rock (y si se quiere de
la música toda) muy particular. Yo no heredé una colección de discos de
rock de hermanos mayores o padres jóvenes; desde muy chico fui
haciéndome de una según mis propios criterios. Es por eso, por ejemplo,
que recién empecé a ver de qué se trataba el rock nacional alrededor de
los diecisiete años, mucho después de empezar a comprar discos y hacer
música a partir de ellos. Hay mucha gente que ve lo que yo hago y piensa
en Virus o Los Abuelos de La Nada, bandas que yo nunca escuché. Si me
ofrecieran una fortuna por silbar cuatro compases de cualquier tema de
Melero, me vería obligado a resignar mi premio, porque no tengo ni idea.
Y lo mismo ocurre con muchas bandas de los noventa, a las cuales conozco
pero nunca me interesaron. Mientras los chicos de mi edad enloquecían
con los Guns, Nirvana o Metallica, a mí me pasaban por al lado. Recién a
mis veinte empecé a valorar algunas cosas del rock norteamericano.
Yo crecí como músico y como fan en una
realidad paralela, en la que los Smiths eran la última banda más
importante del mundo y Suede el suceso musical más excitante de la
primera mitad de los noventa… Pearl Jam? Soundgarden? Ja, esas bandas
eran el epítome del mal gusto para mis fértiles quince años. Y al mismo
tiempo que mi generación veía credibilidad en esos grupos con los que la
MTV insistió tanto en esos años, yo veía integridad artística en los Pet
Shop Boys.
Es un poco por todo esto que decidí abrir
las puertas de mi discoteca, compartiendo, además, algunas de las
reflexiones que estas obras me despertaron.
Me hiciste acordar de este blog que, a
decir verdad, estuve descuidando. Ni bien pueda voy a volver subir un
par de cosas.
¿Qué otras cosas a parte de la música te
hacen crecer y desarrollarte artísticamente?
Flirteo con algunas otras disciplinas, como
la gráfica y el video. Esto debe estar claramente relacionado a mi
obsesión con la imagen. De hecho, ya de por sí me parece que el pop no
es sólo música si no que es una especie de arte multimediático en el
cual confluyen muchos tipos de expresiones. Si no tuviera vocación para
varias de ellas, me hubiera dedicado a otro género más ligado a la
música exclusivamente.
Luego están las drogas, pero también vendrían dentro del paquete, no?
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