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25/01/10
Metallica en River |
La banda más grande el heavy metal
pasó y arrasó Argentina.

La espera parecía interminable para
muchos metaleros argentinos que desde 2003 mastican bronca porque cuatro
estadounidenses cancelaban su gira, en tiempos del disco "St. Anger",
por "agotamiento físico y mental". Y un Monumental sold out se quedaba
con las manos vacías.
Pero el metal a veces da revancha y
así fue en estos River: era la redención para Lars Ulrich, James
Hetfield, Kirk Hammett y Robert Trujillo. Desde las 21.15,
las luces de un escenario a puro luto, y sin telones escenográficos
estridentes, se apagaron y comenzó la operística "The Ectasy of
Gold", con imágenes en las pantallas del filme "El bueno, el
malo y el feo".
El hilo de ansiedad de las 60.000
personas que llenaron River hizo catarsis con los primeros acordes del
thrashero "Creeping Death", del disco "Ride The
Lightning". Un mar de manos apretujadas en el campo se arremolinaban
para dar la bienvenida a la actual banda más convocante del heavy:
Metallica.
Aunque el sonido se ajustaba de a
poco, los Cuatro Jinetes de riguroso negro hicieron gritar fuerte "Die,
by my Hand", un fragmento de Creeping Death, a
todos los presentes. Luego Hetfield preguntó: "¿están listos?", y
coló "For Whom the Bells Tolls" que recuerda a Cliff
Burton (bajista, fallecido en 1986) y sus pantalones acampanados. Al
final del tema, Hammett -un eximio violero- desató el badajo con
un solo artesanal.
El "Black Album" de
Metallica, que por 1991 sumó a miles de fans, asomó con el poguero "Wherever
I may Roam". Y se ve que la gran M es heterogénea: looks
electro, floggers y fundamentalistas de la velocidad metálica no paran
de cabecear con este tema.
"Tenemos una misión, y es que se
sientan bien", auguró la voz del grupo; de inmediato sonó la
reptante "Harvester of Sorrow", donde el baterista danés
acompañó con su lengua cada machaque mientras Trujillo "arrastro"
su bajo por las rampas. En el show no había un escenario circular ni una
pasarela central que penetrara el campo: la línea de fuego de
Metallica fue frontal, sin contemplación.
El show se enfrió cuando Hammett
hizo un solo madrugador que debía figurar más atrás en la grilla de
temas. Pero luego James lo redimió con la guitarra semiacústica y
el comienzo del emotivo "Fade To Black". Con ese tema de
1984 (con un comienzo soft para el género), el grupo sacó chapa de
innovación. Los resultados están a la vista.
El disco que trajo nuevamente a
Metallica (Death Magnetic) magnetizó con la veloz "All Nightmare
Long" y la cambiante "Cyanide". "Estamos para curar
tu corazón" dijo James al recordar y pedir perdón por la
cancelación del show de 2003. Los aplausos sirvieron para cicatrizar la
herida. Y luego atropelló la potente "Sad But True".
Para la bélica "One",
Metallica comenzó a desplegar su arsenal de detonaciones y
llamaradas dejando claro por qué ese tema encumbró a "... And
Justice for All". El doble bombo de Ulrich sobre el riff
de las violas hicieron vibrar el cemento del Monumental a puro
artificio.
Metallica manejó los hilos de River
al sonar el clásico "Master Of Puppets" para que toda la
gente gritara "Master, Master".
Al rugido de "Fire" dos
llamas incendiarias le pusieron más calor (como si hiciera falta) a la
noche con "Blackened" para luego bajar mil cambios con
"Nothing Else Matters", donde los celulares hicieron
resplandecer la velada de Nuñez. Antes de los bises, el mazazo de
"Enter Sandman" sacudió River a puro salto para adentrarse en la
tierra del nunca jamás.
La vena punk de Misfits pegó
al mentón con "Last Caress" y si hay alguna duda de que
Metallica quería dar latigazos al corazón, sorprendió "Whiplash"
del longevo "Kill´em All".
Para el cierre Lars jugó con
el público al amagar con irse y preguntó cuántos bises más querían
escuchar. "Uno, dos, tres, cuatro ¡cinco!", hizo con sus dedos y
sonrió mientras Hetfield anunció "¡uno más!".
Así comenzó "Seek & Destroy"
y las luces de la cancha se prendieron para ver que los saltos y pogos
son fruto de ese himno del thrash metal. El vocalista bajó frente a la
valla, y le dio voz a unos pocos para que griten el título del tema. "Buenos
Aires patea culos", decía James mientras el grupo ofrendaba
púas y palillos. Misión cumplida
Vía: Clarín
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