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Discos / Morrisey - Years Of Refusal |
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17/09/09 - Por: Jesús Llorente |

Morrisey - Years Of Refusal
Fecha: 16/02/09
Sello: Decca / Universal
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Con cada disco de Morrissey
tengo la sensación de que buena parte de la prensa tiene ya
preparados los titulares, la entradilla y el veredicto sobre ese
nuevo trabajo que él se empeña en entregar, como un Woody Allen
del pop al que echaremos de menos cuando muera o se vea privado de
fondos o de inspiración. Es como esos obituarios que están listos
para cuando se muera Fidel Castro. Apenas suceda, se
publicarán tal cual y con muy pocos retoques. El consenso es
apabullante, cual referéndum en país con dictador.
Pero he aquí que el controvertido
cantante, compositor, y demás, bardo de Manchester nos rompe los
esquemas a todos con su mejor LP desde “Vauxhall and I”. En
serio, estoy harto de titulares como “Vuelve el hombre”, como si
fuera el Tom Jones del indie o intérprete busca productor
para encauzar talento mustio. Me molestan los comentarios sobre sus
49 años mal llevados (o bien, según se mire). O que se comparen
todos sus lanzamientos en solitario con viejas proezas al frente de
The Smiths (cosa que se viene haciendo desde “Viva Hate”,
claro). Lo mejor será hablar del disco en cuestión. Y qué disco. Yo
por lo menos no me lo esperaba así. Tan crudo, tan directo, tan
salvaje, tan intenso. Se ha saltado varios pasos, ha obviado su
supuesta decadencia y por fin hace algo que querré escuchar dentro
de cinco años. El problema de muchas de las canciones de muchos de
los trabajos de Morrissey es que están tan llenos de chistes
privados, circunstanciales y con clara fecha de caducidad que
parecen episodios de “Siete vidas”. Aquí sin embargo me da la
impresión de que apela a sentimientos universales, comunes, más
llanos, hasta vulgares. Es como si en vez de darse un paseo por los
bajos fondos de las emociones hubiera alquilado un piso y vivido en
él experiencias reveladoras.
En "Years Of Refusal" hay
canciones que valen la pena y la palabra. A priori resultaba
decepcionante que incluyese “That's How People Grow up”
y “All You Need Is Me”, que ya aparecían en “Greatest
Hits” (Polydor, 08), pero escuchado el disco en su conjunto,
ahora no podría prescindir de ellas. De hecho este disco, tiene que
disfrutarse de principio a fin, no como algo conceptual, sino como
una obra de intensidades, de grados, como un menú degustación en el
que los entremeses, los sorbetes y hasta la guarnición tienen un
sentido concreto, donde cada composición está donde tiene que estar
por una razón determinada. Y así “I Am OK With Myself”, “Black
Cloud”, “It´s Not Your Birthday Anymore”, “One Day
Goodbye Will Be Farewell” o “Sorry Doesn´t Help”
resultan brillantes, vibrantes, emocionantes, y muchas cosas que
terminan en “antes”, sin que Morrissey se haya apoyado en el
pasado o la nostalgia.
Quizás hacerse mayor, como una vez
leí en un poema, sea tener cuartos iluminados en la cabeza, y dentro
gente actuando, gente conocida cuyo nombre no recuerdas, cada
persona alzándose como una pérdida devuelta, asomándose, sonriendo
en la escalera, tomando del estante un libro, dando siempre una
sensación de confundida ausencia, porque los cuartos se alejan
dejando un frío incompetente, el gasto continuo de tomar aliento.
Morrissey, que siempre se ha tenido a sí mismo, es el acomodador
con linterna de un cine en el que se proyectan muchas películas
sobre su propia vida. Y “Years of Refusal” es uno de sus
mejores documentales.
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