No resulta nada fácil, acometer la
reseña de "Cause I Sez So". No es sencillo redactar una crítica
sin hacer referencia al glorioso pasado de New York Dolls, aún
hoy cuando ya han transcurrido varios años desde su vuelta a los
escenarios. Tampoco es fácil dejar de nombrar a Todd Rundgren,
productor de éste y también de su debut hace treinta y cinco años. Pero
hasta ahí entra dentro de lo normal.
Sin embargo habría que recordar que
la banda goza hoy en día de mejor consideración que en su momento; que "One
Day It Will Please Us to Remember Even This" nos sorprendió
gratamente. Finalmente que sus conciertos actuales no resultan un mero
ejercicio de nostalgia, con los miembros originales arropados por un
puñado de músicos anónimos y sin carisma, sino que se puede ver en ellos
a una verdadera banda.
Lo que está claro es que New York
Dolls lo han vuelto a hacer con "Cause I Sez So". El nuevo
disco (el cuarto-segundo en su carrera) no sigue una línea muy similar a
su antecesor, y esa es otra de las cosas que han sorprendido también.
Parecen bucear en sus raíces musicales buscando, no sé si
conscientemente, un sonido más bluesero en incluso '50s. Evidentemente
ambas cosas siempre han estado presentes en su sonido, pero creo que en
este álbum está todavía más marcado en algunos temas.
En cualquier caso hay temas también
más duros, como los dos que abren el álbum, "Cause I Sez So"
y "Muddy Bones", o el que lo cierra, "Exorcism of
Despair", y que sin embargo no dejan de ser rock'n' roll
clásico; pero también hay lugar para canciones como "Lonely So
Long" que se adentra en terrenos baladísticos, o "Ain't Got
No Bizness" con cierto toque funky. Aún así no podemos dejar de
citar la nueva versión en clave de reggae de "Trash", que
podría tener su gracia como cara B, pero totalmente innecesaria aquí y
que rompe con todo el ritmo del disco.
En definitiva, un muy recomendable
disco de The New York Dolls, le pese a quien le pese.