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Discos / Metallica - Death Magnetic |
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31/12/08 -
Por: Gino Alache |
En
los 80, el thrash metal no era una escena, era una carrera
armamentística: los riffs se hacían cada vez más rápido, las baterías
eran cada vez más grandes. Pero con el "Black Album" (1991),
Metallica optó por el desarme unilateral, redujo los tempos y acortó
las canciones, fundiendo sus traqueteadas guitarras y los pistones de
sus baterías para hacer blindados estribillos pop. Luego, la banda fue
de reinvención en reinvención, desde "Load" (1996) hasta esa
confusa y bizarra sesión de terapia grupal que fue "St. Anger"
(2003). "Death Magnetic" es el equivalente musical de la invasión
rusa a Georgia: un repentino acto de agresión de un gigante dormido.
Justo cuando U2 retomó su identidad
esencial post-pop, este disco es Metallica volviendo a ser
Metallica, específicamente a la versión épica –obsesionada con la
velocidad de la época– de la trilogía modelo de sus discos de mediados
de los 80: "Master of Puppets", "Ride the Lightning" y
especialmente el progresivo "...And Justice for All". Todo eso
queda claro desde los noventa segundos del primer track de "Death
Magnetic", "That Was Just Your Life", en el que la
banda descarga una andanada de riffs a cargo de James Hetfield y
de golpes de bajo y batería en ocho tiempos de Lars Ulrich. Este
sonido desaparecido desde hacía tiempo –tan esencial para Metallica como
las variaciones sobre el riff de "Start Me Up" son para
los Stones– aparece constantemente en el disco. Uno se pregunta
cómo estos cuarentones van a poder tocarlo en vivo noche tras noche.
"Death Magnetic" marca la ruptura
entre el grupo y el productor Bob Rock, quien piloteó cada álbum
de Metallica desde 1991 hasta 2004 y los presionó para que
alcancen precisión e inmediatez, hasta "St. Anger", cuando parece
que finalmente se rindió. (Bob Rock merece el crédito de haber logrado
producir algo de música con una banda decidida a autodestruirse, como lo
demuestra el documental de 2004 Some Kind of Monster). Rick Rubin,
el nuevo productor, empuja a Metallica en la dirección opuesta:
la mitad de los tracks de "Death Magnetic" duran más de siete
minutos y tienen una estructura de canción que no sigue tanto el modelo
"estrofa/coros/estrofa" sino más bien un "intro larga / zapada heavy /
estrofa / zapada más heavy / puente / solo salvaje / coda".
Esta parece ser la movida correcta en una
era en que el Guitar Hero es la nueva radio de rock (el disco
completo se va a poder descargar para usar con el juego, como
corresponde). Estas canciones no se sienten muy largas, y las mejores
combinan la habilidad melódica del trabajo más maduro de Metallica
con el poder de batalla totalmente armado y preparado desde sus primeros
días.
"Death Magnetic" logra un sonido
gigante, pulido, y duro. El significado del álbum probablemente tenga
algo que ver con volver a la vida. Todo recupera su sentido en "Broken,
Beat and Scarred" –destinada a ser la favorita de los fans–, que
logra encauzar la potencia total de Metallica detrás de un
mensaje positivo: "Lo que
no te mata te hace más fuerte",
canta Hetfield con la fuerza suficiente para que el cliché no se
sienta como tal. El aforismo que parafrasea casualmente proviene de El
crepúsculo de los ídolos, de Nietzsche, que se subtitula Cómo se
filosofa con el martillo. El filosofar de Metallica puede ser un
poco tembloroso, pero ojalá que ese martillo continúe golpeando por
mucho tiempo.
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