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19/10/09 - Por: Paco |
Julio Cortázar - "Cuento de Película"
("El Perseguidor")
Julio
Cortazar es sin duda un escritor que cambio el estilo de
narrativa latinoamericana influencia de muchos escritores,
ilusionista de sueños para lectores.
Llego a mis manos su libro “Cuentos de Película”,
un libro de donde han nacido diferentes películas (Bird, Blow Up, entre
otras)
Pero como aquí buscamos aquello con lo que nos
identificamos: la música. Nos centraremos en el cuento “El
Perseguidor”, historia que uso Clint Eastwood para su
película Bird.
En "El Perseguidor", Johnny Carter, el
saxofonista drogadicto y bohemio, logra encontrar en su genio musical el
sentido ultimo de la existencia situado en la Paris de los años ’50
cuando el Jazz aun estaba ubicado por encima y el solo pronunciarlo nos
hacia viajar a cabarets, champagne, y glamour.
Es la historia de un músico, que bien podría ser una
estrella del rock n’ roll por su forma de vida regida por los abusos,
mujeres, paranoias y esquizofrenias, pero Johnny Carter toca jazz
y sopla el saxo que tenga delante como el mismo Satchmo besaba su
trompeta.
Un músico que poco a poco va perdiendo su cordura (o no)
y se empieza a volver a plantearse
preguntas acerca de las creaciones de absolutos, de
modelos, de Dios, que no se ven refrendadas por la compleja realidad,
que, terca, se empeña en no dejarse domar por los conceptos.
Todo esta contado desde el punto de vista de Bruno;
escritor de la biografía de Johnny, quien acompaña al músico en
los malos y buenos momentos llegando a ser considerado uno de sus
mejores amigos. Poco a poco vemos como Bruno tiene mas interés en su
libro y en lo que dice en el que en la vida del músico, sino mas bien en
que no se contradiga lo que escribió con la realidad.
Un cuento para disfrutar en el que no sabemos si el
perseguidor es Johnny persiguiendo las respuestas a las preguntas
banales existenciales que tiene como un niño; o si Bruno es quien
persigue a Johnny velando sus intereses para lograr el éxito con
su libro.
Una lectura corta para disfrutar y viajar con la mente a
un cabaret parisino de los 50, acomodémonos en nuestros sofás y
disfrutémoslo con un Johnny Walter Black Label como a Johnny le
gustaría.
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